|
Promoción del desarrollo humano
La desigual distribución de la
riqueza, agudizada en el último cuarto de siglo a partir
de la consolidación de un modelo económico,
político y cultural injusto, excluyó a gran
parte de la población del acceso a los más básicos
derechos humanos. El Estado municipal, como articulador de
la diversidad social, debe bregar por la compensación
de esas desigualdades, garantizando -junto al sector privado
y las organizaciones de la comunidad- un mayor y mejor acceso
de todos los vecinos a la vivienda, la cultura, la salud,
la educación, la recreación y el descanso. En
este sentido, el Gobierno a cargo del Municipio, deberá
proyectar y organizar la provisión de los recursos
económicos, humanos y tecnológicos suficientes
para garantizar ese acceso, recurriendo además a la
asistencia de los niveles estatales provinciales y nacional
y de organismos públicos y privados de financiamiento
externo.
La defensa de todos los derechos humanos, así como
la condena de cualquier acto que vulnere la integridad física,
intelectual o espiritual de los ciudadanos, debe ser asumida
como una política de Estado.
La prevención y el cuidado de la salud, la asistencia
a espectáculos públicos, la participación
en colonias recreativas, la mejora habitacional, la formación
educativa o el acceso libre a espacios de integración
social, no pueden sino ser derechos cuyo cumplimiento debe
estar garantizado por parte del Municipio.
Asimismo, el Estado local debe facilitar mecanismos de resolución
alternativa de conflictos entre vecinos e intervenir a favor
de estos en su relación con las empresas, especialmente
con las concesionarias responsables de prestar servicios públicos.
Para ello, el Municipio debe continuar con la tarea promovida
desde las áreas de mediación y de defensa de
los usuarios y consumidores, e impedir que los sectores más
poderosos de la comunidad impongan reglas y condiciones ilegales,
ilegítimas o inmorales a los vecinos.
volver
|