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..LA JUVENTUD DEL NUEVO MORON VISITÓ UNA COMUNIDAD WICHI
..> Del 12 al 18 de noviembre, vivieron una experiencia de intercambio con comunidades wichís

EXPERIENCIA FORMOSA 2005

A partir de una invitación formulada por la Escuela Media Nª 11 de Morón, institución innovadora en implementar Talleres de Formación en Derechos Humanos y, del profesor Ricardo Aguilar, un grupo de veinte compañeros de nuestro partido viajamos a la provincia de Formosa, con el objetivo principal de comenzar a tomar contacto directo con diferentes realidades sociales y políticas de nuestro país y especialmente las que afrontan las comunidades Wichís que habitan en dicha provincia.

El contingente que partió el 12 de noviembre hacia el pueblo de Las Lomitas, ubicado a unos 1400 kilómetros de nuestro distrito y a 300 km. al oeste de Formosa Capital, estaba integrado también por alumnos y docentes de la EEM Nº 11, docentes de la Cátedra Libre y Abierta de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y miembros de la Cooperativa Popular de Vivienda de Morón y su Grupo de Teatro.

El grupo se alojó en el Pueblo de Pozo de Tigre, ubicado a unos 30 kilómetros al este de Las Lomitas, en las instalaciones del CECAZO (Centro de Capacitación Zonal), institución dedicada a ayudar a las Comunidades Wichís con sus diferentes problemáticas.

Nuestros principales anfitriónes y quienes hicieron las veces de “guías” para nuestra inserción en las comunidades y la comprensión de las problemáticas formoseñas, fue la Organización APCD (Asociación para la Promoción de la Cultural y el Desarrollo) quienes se encuentran abocados a la difícil tarea de colaborar con los pueblos originarios en la comprensión de su realidad, orientándolos en su búsqueda por encontrar la forma de preservar sus propias raíces y costumbres originarias en éste torbellino de integración con lo que ellos denominan “hombre blanco”. Asimismo, colaboraron en esta tarea el SERJUPI (Servicio Jurídico para los Pueblos Indígenas) quienes brindan asesoramiento legal, tratando de consensuar las costumbres ancestrales que vienen desarrollando a lo largo de su historia con el derecho occidental, que muchas veces tiende a desconocer sus derechos y formas de organización comunitaria.

La experiencia nos enfrentó a diferentes problemáticas que desde la distancia uno puede percibir, pero la imaginación nunca podría llegar a plasmar tan fielmente como las propias vivencias. Nos encontramos con una comunidad que aún hoy no logra asimilar un encuentro de culturas que trajo aparejado tantas renuncias y contradicciones: el esfuerzo de superar obstáculos tales como el lenguaje que no es el suyo, el difícil acceso a la educación, el despojo de sus tierras declaradas por nuestra Constitución Nacional de propiedad de las comunidades aborígenes “preexistentes a la conformación del Estado”  pero olvidada su letra por los sucesivos legisladores y gobernantes, el hambre, la lucha por la falta de agua y la contradicción que no deja de sonar en nuestras cabezas al ver kilómetros y kilómetros de bosques de algarrobo inundados por una obra pública mal realizada, como es el caso del “Bañado la Estrella”.

Hoy padecen un proceso de adaptación permanente debido a su mutación, ya que originariamente se trataba de un pueblo nómade, que migraba por las bastas extensiones de ésta región en busca de lo necesario para su subsistencia, viéndose hoy en día segregados en porciones de terreno “cedidas amablemente” por el Estado, intentando  aprender a ser un pueblo sedentario, a plantar y cosechar como una forma de supervivencia en parcelas perfectamente delimitadas.

Esta modalidad violenta de integración también supone  la adopción de una religión impuesta que reniega de sus creencias milenarias, e introduce incipientes prácticas “machistas” que contrarían una forma de organización matriarcal primigenia.

El “hombre blanco” ha  logrado imprimir su sello en las Comunidades Aborígenes de la zona y luego los ha olvidado en un rincón de sus tierras, les instala una escuela y se “olvida” de un traductor que logre hacer comprender a los niños de seis años los contenidos que se dictan; los despoja de sus tierras donde obtenían todo lo necesario para vivir y también les niega el acceso a un trabajo digno. Conviven con la realidad de ser objeto de manipulación política, robàndoles no sólo documentos de identidad para obtener un sufragio si no también hasta su propia “identidad” al inscribirlos con nombres que no son los propios y apellidos inventados al azar; y siendo pasibles de  prácticas habituales de clientelismo que se repiten en muchos sectores de nuestro país.

Lo descripto hasta aquí hace más que evidente la inexistencia de canales de dialogo e intercambio entre las familias aborígenes y espacios institucionales del Estado provincial, cuyo objetivo, entendemos nosotros no debería ser otro que generar políticas activas que reconozcan a los pueblos originarios como protagonistas de la construcción de las soluciones sobre sus problemáticas en un marco de acuerdo y cooperación.

Mas allá de las problemáticas de las Comunidades Aborígenes, también vimos a 450.000 Formoseños presos de un sistema en el cual difícilmente puedan salir sin una decisión política que trate al menos de luchar para desentrañar  ese entramado en el cual su forma de subsistencia, en caso de lograr tenerla, se basa prácticamente en los 60.000 empleos públicos que hoy ostenta la provincia, los 40.000 Planes Sociales que otorgan y los casi 30.000 “otros subsidios” con los cuales logran mantener su voluntad cautiva.

Este escenario, junto con la voracidad de capitales multinacionales que dilapidan  recursos naturales,  hacen de la sociedad formoseña un colectivo descreído, indiferente, sin siquiera soñar con que otra realidad es posible.

La experiencia entonces nos permitió revalidar la necesidad de construir una fuerza política nacional que se constituya como una alternativa de poder  a las estructuras tradicionales a partir de su voluntad transformadora y de su capacidad de articular en una propuesta común las diversas organizaciones que desde el campo social vienen pugnando por una sociedad más justa.

Esta nueva fuerza política, que tendrá como objetivo dar respuesta a las minorías mas postergadas como las comunidades aborígenes, deberá ser rigurosamente coherente entre los enunciados y los valores declamados y su accionar político, en definitiva que logre conciliar la política con la ética.

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Si tenés ganas nos podés llamar al
4627-7962, o podés acercarte a la Sede Central de nuestro partido que se encuentra en Rivadavia 18.170 - 2º piso -, Morón.

E-mail: juventud@nuevomoron.org.ar

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